Pasaba de media tarde cuando todo se encontraba dispuesto para cumplir con la penitencia del condenado... los grilletes en manos y piernas fueron reforzados para que no pudiese avanzar ni un paso más, se le notaba fatigado, quizá consternado ante su destino, más no arrepentido.
Como lo dictaba la sentencia recibiría treinta azotes a manos del mismo pueblo para inmediatamente ser exiliado, como última petición es que si lograba resistir los azotes y quedar consiente, le regalaran cinco minutos a solas con la mujer que según el y muchos otros, era la más bella que había pisado esas tierras... cinco minutos sabiendo que serían los últimos que pasaría frente a ella.
El juez acepto su petición diciendo que sin duda le sería peor probar a cuentagotas lo sublime para de inmediato ser expulsado del edén, excelente castigo hacia tan truhán delincuente, su pecado... haber atentado contra el vientre de la mujer más Hermosa, cosa impensable aparte de despreciable, ya que el pueblo se deleitaba con los versos la Joven pues su oficio es el de poeta.
Por tal motivo no era de extrañarse que nadie abogara por el en la corte... ni el mismo hablo en su defensa, cínicamente se había declarado culpable y alegaba no estar arrepentido.
Como fue planeado uno a uno treinta de los más ilustres ciudadanos propinaron los azotes que haría cumplir la ley, el delincuente se mostraba dolorido pero para desilusión de los asistentes no grito desesperadamente clamando piedad, lo desamarraron y levantaron... aturdido exigió que lo llevasen frente a la Poetisa, sin mas remedio lo llevaron a una mazmorra y encadenaron como medida de seguridad para la Joven.
Lo que la gente no sabía es que la ausencia de grandes gritos no era muestra de fortaleza sino que su mente aún se hallaba maquinando que sería lo mejor que podría hacer con esos cinco minutos.
Su mente todavía estudiaba las múltiples posibilidades de que acción memorable realizar para que ella lo recordase , se encontraba absorto en sus pensamientos cuando la Poetisa se apareció en la puerta de la mazmorra...
Le acompañaba un guardia por lo que el inmediatamente reclamo el hecho, pero el se limito a colocar un reloj de arena frente al delincuente, le dijo que cuando el último grano de arena pasara al otro lado sería su momento de partir a exilio, seguido de esto salió y se perdió entre el sonido de sus pasos.
Pero cuando miro el reloj de arena sobre las manos del guardia supo que es lo que haría, ella miraba impaciente como la arena se desplazaba hacia abajo más lo único que encontró en aquella mazmorra fue silencio, no entendía para que tomarse la molestia de pedir un momento a solas si no iba a pedir disculpas o decir otra cosa, transcurrieron los cinco minutos y el delincuente no se había movido... se escucho la marcha de los guardias que venían por el exiliado, sorpresivamente el tomo el reloj de arena, abrió una tapa para sacar el arena del recipiente y deposito besos en el hasta que la mitad del reloj quedó repleto de ellos, acto seguido sello nuevamente el reloj.
Ella quedó consternada por lo que acababa de ver, los guardias forcejaban con el mientras entre golpes y empujones alcanzó a dirigirle unas últimas palabras:
-En ese reloj se encuentran cinco minutos exactos que son contados por el pasar de los besos que no te di, tan solo gira el reloj de nuevo y cinco minutos más de mis besos tendrás.
Después de eso fue llevado al exilio, pasaron algunos días y el delincuente entendió que ya no tenía más caso hablar, como un nuevo acto desesperado se arrancó los labios y los dejó volar libres para que fueran con su dueña, era mil veces mejor tener la esperanza de que sus labios la encontraran a quedarse con un exiliado para que de ellos surgieran lamentos.
Allí en tierras bastante lejanas se quedó aprendiendo nuevas formas de comunicarse, esperando algún día tener noticias de su amada Poeta... se fue rumbo a la costa para aprender el lenguaje de los 7 locos y más no se supo de el.
Por su parte los labios se fueron volando junto con el viento en busca de la Poeta, hubo momentos que se sintieron perdidos, pero de vez en cuando hallaban una corriente encontrada que traía consigo las palabras que ella había soltado y entonces recuperaban la fe, paso tiempo antes de que los labios pudiesen encontrar un rastro que les indicara que ya se encontraban cerca.
Hasta que un día la encontraron encerrada en su habitación, para su sorpresa ella estaba sentada en medio, entre sus manos sostenía el reloj, observando el caer de los besos no dados, los labios sintieron un deseo casi incontrolable, un impulso que les decía que tenían que fundirse en un beso sobre la piel de aquella hermosa joven... ¿pero en que parte?
-¿un cálido beso en la frente que buscara adentrarse en su mente?
-¿en una de sus manos para poder ser visto por todos?
-quizá sortear sus cabellos y plasmarse junto al sello que resguardaba su alma
-¿sería mejor impregnarse en sus labios que habían sido su deleite y perdición?
Vaya gran decisión la que tenían que tomar unos simples labios, miraron al rededor más para buscar si la respuesta estaba escrita en la pared que para observar la habitación y su contenido... pero les llamó la atención un par de alas sobre la cama, construidas de ideas y palabras, tejidas con el fino hilo de anhelos y esperanzas.
Entonces el reloj derramó el último beso en el fondo, ella se puso de pie y se dirigió hacia la cama para coger las alas, se las probó y ante la imagen angelical que se les mostraba los labios no pudieron resistir más y se impregnaron entre las alas y la espalda, escucharon una risita proveniente de la voz de la poetisa y antes de fundirse en su carne sabían que hicieron lo correcto.
Ante el repentino cosquilleo trato de averiguar que lo había causado, pero no sintió nada que lo provocara, así que corrió al espejo y vio como unos labios estaban impregnados sobre su espalda y unían la piel con las alas, entonces sin tener certeza de que ocurriría tomo el reloj y lo rompió.
Los besos del delincuente revolotearon por toda la habitación y uno por uno se depositaron sobre su espalda, fusionando piel y alas, entonces las alas se tiñeron de color carmín... ella salió volando por la ventana y tampoco se tuvo la certeza de lo que después le ocurrió.
"Hace algún tiempo escuche la leyenda proveniente de un lejano país, se rumora que un día una mujer alada llegó desde el sur guiada por las melodías que interpretaba un joven sin boca, la leyenda dice que al carecer de boca aprendió el lenguaje de los 7 locos para poder entablar contacto con las demás personas, también cuentan que ella bajo y comprendió lo dicho... que contestó con la fuerza de sus palabras y una vez que sus labios callaron liberó un beso eterno.
Si ella conocía el arte de volar pero también poseía los besos sin tiempo... dicen que de vez en cuando se puede escuchar una melodía con la que puedes mirar como ideas y palabras vuelan, las cuales llevan un dejo de esperanza y anhelos en el alma..."

.:Y dije dicen:.
(Gracias Velo por que tu sembraste la idea para este cuento k)
El juez acepto su petición diciendo que sin duda le sería peor probar a cuentagotas lo sublime para de inmediato ser expulsado del edén, excelente castigo hacia tan truhán delincuente, su pecado... haber atentado contra el vientre de la mujer más Hermosa, cosa impensable aparte de despreciable, ya que el pueblo se deleitaba con los versos la Joven pues su oficio es el de poeta.
Por tal motivo no era de extrañarse que nadie abogara por el en la corte... ni el mismo hablo en su defensa, cínicamente se había declarado culpable y alegaba no estar arrepentido.
Como fue planeado uno a uno treinta de los más ilustres ciudadanos propinaron los azotes que haría cumplir la ley, el delincuente se mostraba dolorido pero para desilusión de los asistentes no grito desesperadamente clamando piedad, lo desamarraron y levantaron... aturdido exigió que lo llevasen frente a la Poetisa, sin mas remedio lo llevaron a una mazmorra y encadenaron como medida de seguridad para la Joven.
Lo que la gente no sabía es que la ausencia de grandes gritos no era muestra de fortaleza sino que su mente aún se hallaba maquinando que sería lo mejor que podría hacer con esos cinco minutos.
Su mente todavía estudiaba las múltiples posibilidades de que acción memorable realizar para que ella lo recordase , se encontraba absorto en sus pensamientos cuando la Poetisa se apareció en la puerta de la mazmorra...
Le acompañaba un guardia por lo que el inmediatamente reclamo el hecho, pero el se limito a colocar un reloj de arena frente al delincuente, le dijo que cuando el último grano de arena pasara al otro lado sería su momento de partir a exilio, seguido de esto salió y se perdió entre el sonido de sus pasos.
Pero cuando miro el reloj de arena sobre las manos del guardia supo que es lo que haría, ella miraba impaciente como la arena se desplazaba hacia abajo más lo único que encontró en aquella mazmorra fue silencio, no entendía para que tomarse la molestia de pedir un momento a solas si no iba a pedir disculpas o decir otra cosa, transcurrieron los cinco minutos y el delincuente no se había movido... se escucho la marcha de los guardias que venían por el exiliado, sorpresivamente el tomo el reloj de arena, abrió una tapa para sacar el arena del recipiente y deposito besos en el hasta que la mitad del reloj quedó repleto de ellos, acto seguido sello nuevamente el reloj.
Ella quedó consternada por lo que acababa de ver, los guardias forcejaban con el mientras entre golpes y empujones alcanzó a dirigirle unas últimas palabras:
-En ese reloj se encuentran cinco minutos exactos que son contados por el pasar de los besos que no te di, tan solo gira el reloj de nuevo y cinco minutos más de mis besos tendrás.
Después de eso fue llevado al exilio, pasaron algunos días y el delincuente entendió que ya no tenía más caso hablar, como un nuevo acto desesperado se arrancó los labios y los dejó volar libres para que fueran con su dueña, era mil veces mejor tener la esperanza de que sus labios la encontraran a quedarse con un exiliado para que de ellos surgieran lamentos.
Allí en tierras bastante lejanas se quedó aprendiendo nuevas formas de comunicarse, esperando algún día tener noticias de su amada Poeta... se fue rumbo a la costa para aprender el lenguaje de los 7 locos y más no se supo de el.
Por su parte los labios se fueron volando junto con el viento en busca de la Poeta, hubo momentos que se sintieron perdidos, pero de vez en cuando hallaban una corriente encontrada que traía consigo las palabras que ella había soltado y entonces recuperaban la fe, paso tiempo antes de que los labios pudiesen encontrar un rastro que les indicara que ya se encontraban cerca.
Hasta que un día la encontraron encerrada en su habitación, para su sorpresa ella estaba sentada en medio, entre sus manos sostenía el reloj, observando el caer de los besos no dados, los labios sintieron un deseo casi incontrolable, un impulso que les decía que tenían que fundirse en un beso sobre la piel de aquella hermosa joven... ¿pero en que parte?
-¿un cálido beso en la frente que buscara adentrarse en su mente?
-¿en una de sus manos para poder ser visto por todos?
-quizá sortear sus cabellos y plasmarse junto al sello que resguardaba su alma
-¿sería mejor impregnarse en sus labios que habían sido su deleite y perdición?
Vaya gran decisión la que tenían que tomar unos simples labios, miraron al rededor más para buscar si la respuesta estaba escrita en la pared que para observar la habitación y su contenido... pero les llamó la atención un par de alas sobre la cama, construidas de ideas y palabras, tejidas con el fino hilo de anhelos y esperanzas.
Entonces el reloj derramó el último beso en el fondo, ella se puso de pie y se dirigió hacia la cama para coger las alas, se las probó y ante la imagen angelical que se les mostraba los labios no pudieron resistir más y se impregnaron entre las alas y la espalda, escucharon una risita proveniente de la voz de la poetisa y antes de fundirse en su carne sabían que hicieron lo correcto.
Ante el repentino cosquilleo trato de averiguar que lo había causado, pero no sintió nada que lo provocara, así que corrió al espejo y vio como unos labios estaban impregnados sobre su espalda y unían la piel con las alas, entonces sin tener certeza de que ocurriría tomo el reloj y lo rompió.
Los besos del delincuente revolotearon por toda la habitación y uno por uno se depositaron sobre su espalda, fusionando piel y alas, entonces las alas se tiñeron de color carmín... ella salió volando por la ventana y tampoco se tuvo la certeza de lo que después le ocurrió.
"Hace algún tiempo escuche la leyenda proveniente de un lejano país, se rumora que un día una mujer alada llegó desde el sur guiada por las melodías que interpretaba un joven sin boca, la leyenda dice que al carecer de boca aprendió el lenguaje de los 7 locos para poder entablar contacto con las demás personas, también cuentan que ella bajo y comprendió lo dicho... que contestó con la fuerza de sus palabras y una vez que sus labios callaron liberó un beso eterno.
Si ella conocía el arte de volar pero también poseía los besos sin tiempo... dicen que de vez en cuando se puede escuchar una melodía con la que puedes mirar como ideas y palabras vuelan, las cuales llevan un dejo de esperanza y anhelos en el alma..."

.:Y dije dicen:.
(Gracias Velo por que tu sembraste la idea para este cuento k)


