Habían transcurrido 3 días y aún no lograba asimilar que su mejor amigo estaba muerto, simplemente todo este asunto le parecía una mala broma, era imposible que haya muerto en un choque cuanto de jóvenes habían tentado en múltiples e innecesarias veces al destino logrando salir airosos... pero no más.
Aguarda que llegue la hora para que el autobús lo lleve al lugar del que tantas veces escucho mencionar por la boca de su camarada, donde el bosque y el mar se unen; sus manos sostienen el recuerdo que le queda mientras su mente repasa una y otra vez las palabras de la madre de Fausto:
"Estoy segura que mi hijo desearía que tu conserves esto", al tiempo que extendía las manos para entregarle la inseparable cámara de Fausto, esa con la que tantos fragmentos de viajes quedaron atrapados, la visión de un hombre.
Por el altavoz se escucha un casi inteligible llamado para que los pasajeros aborden el autobús, comienza el viaje y el sigue aletargado en sus pensamientos, puede ver como poco a poco el paisaje urbano se va desvaneciendo y cambia por campos multicolor... por su cabeza pasa el momento después del funeral cuando a solas, en su casa revisaba la cámara.
Con tan solo recordar el momento en el que descubrió un rollo sobre el carrete se le formaba un nudo en el estómago, tuvieron que pasar 3 días para que se animara de una vez por todas a revelarlo, se dirigió al cuarto oscuro y pudo observar las imágenes en ese tono rojizo...ese era el recuerdo que sostenía sobre sus manos, las últimas fotografías de Fausto.
Muy a pesar de haber sido un viaje largo, para el, tiempo se convirtió en una palabra irrelevante, solo cuando piso tierra logró sentir el cansancio que irónicamente se produce por no moverse... más no se entretuvo mucho, fue como si el tiempo hubiera comenzado a correr nuevamente, así que comenzó a preguntar como es que podía llegar a aquel lugar, realmente lo estaba buscando a ciegas, solo citando las referencias que alguna vez escucho en narraciones.
Pasaban de las 5 de la tarde cuando por fin alguien le aseguro que iba por buen camino, que su objetivo se encontraba a unos 20 minutos si seguía cuesta arriba sobre el monte, hasta ese entonces no tenía conciencia del por que realizar todo este viaje, tan solo después de revelar las fotografías comenzó a empacar, se había dejado llevar por un impulso, prosiguió con su andar.
Al estar en la cima se admiraba todo aquel paisaje, de pronto tuvo un presentimiento que le decia que el estar allí no era totalmente un impulso, era más bien como si el lugar lo estuviese llamando, como si el movimiento de los árboles y las olas rompiendo contra la costa le hubiesen gritado y sobre el monte tuvo el presentimiento de ya haber estado en ese lugar, como si las narraciones de Fausto fueran tan claras que efectivamente lo habían transportado hasta ese instante.
Y entonces creyó entender el por que lo familiar del paisaje, rápidamente se quitó la mochila de viaje y comenzó a buscar frenéticamente dentro de ella hasta que por fin las encontró, al hojear las fotografías descubrió que una era exactamente la vista que tenía de frente... el bosque que finalizaba en mar.
Se dispuso a comparar todas las fotografías con el entorno, todas eran idénticas... situación que lo asustó, hasta las nubes se encontraban situadas en el mismo lugar y con la misma posición.
Sintió un mareo terrible y decidió sentarse bajo el resguardo de un árbol gigantesco, su malestar era tal que sus ojos le mostraban un paisaje borroso, tardó un tiempo en recobrar la compostura, de hecho no terminaba de reponerse cuando escucho unos pasos que se acercaban...
El otro individuo se detuvo a unos pasos de donde el se encontraba, cuando sus miradas se cruzaron nuestro aventurero se quedó sin aliento, cosa bastante razonable si te topas de frente con alguien a quién hace un par de días y kilómetros dejaste en un ataúd... Fausto frente a sus ojos.
Tranquilamente llegó y se sentó al lado de su amigo, su miedo hacía que no lograra mascullar ni una sola palabra, no sabía ni que pensar, así que Fausto fue el que comenzó a hablar:
"Por fin haz llegado, ah pasado ya algún tiempo desde que pise estas tierras deseando poder compartir mi visión con otra persona...este es el instante que quedó congelado en mi memoria, las fotografías son la muestra de lo que digo"
-¿Entonces esto no es mas que una alucinación? logró decir un tanto mas calmo
"Por fin haz llegado, ah pasado ya algún tiempo desde que pise estas tierras deseando poder compartir mi visión con otra persona...este es el instante que quedó congelado en mi memoria, las fotografías son la muestra de lo que digo"
-¿Entonces esto no es mas que una alucinación? logró decir un tanto mas calmo
"No... este momento realmente pasó y fue tan intenso que el deseo de ser compartido es lo que hace que puedas estar en este instante congelado, por otra parte tu deseo de volver a encontrarnos ah completado el cuadro"
Escuchaba atento lo que el le tenía que decir al tiempo que alzaba una fotografía que mostraba el atardecer, seguía impresionado de la exactitud, como si aquel pedazo de cielo hubiese sido arrancado y colocado sobre papel.
Siguieron sentados por un tiempo más, el sol del atardecer no caía, se encontraba pasmado en el firmamento mientras ellos recordaban sus viejas andanzas...
Fausto se levantó y dijo que ya era hora de que el tiempo siguiera su flujo habitual, sin más se incorporó para perderse entre el bosque... por su parte su amigo se quedó sentado bajo el árbol, sabiendo que no regresaría, observando como por fin el Sol se refugiaba tras el mar.
Se despide de Fausto...


