1/10/09

Refugio

Todos tenemos al menos un refugio, un lugar, algo o alguien que nos libera de la rutina, para mí existió un lugar donde poder llegar a dormir tranquilamente sin que al llegar se bombardeara con preguntas, el sitio que escuchó a un grupo de amigos intentando crear música...otra forma de libertad (al menos desde estos ojos), amigos que contaban con el mismo refugio, un buen lugar...

Recuerdo el primer día, el pasillo angosto y largo, el pequeño cuadro con el cielo como único techo, las escaleras que esa primera vez parecían eternas, los cuadros con relieves de personas hechos con malla metálica, la puerta que da acceso a este lugar.

Dentro las paredes blancas en una habitación y en la otra con vestigios de un papel tapiz que resguarda las historias que allí pasamos... las risas, frustraciones, la música, confesiones, llanto, debates, borracheras y demás.

Puede sonar extraño que alguien te diga que despertaba y al abrir el refrigerador lo único que había era un reloj (quizá una manera de congelar el tiempo), que eso no importaba por que bastaba con encender la cafetera (que la vecina muy amablemente donó a la causa) la música del soundtrack de la vida y entonces sortear la ventana y sentarse sobre un macetero que a falta de plantas terminó siendo un balcón improvisado... observar la gente pasando mientras tú te encuentras frente a un árbol.

Puede que suene extraño que te cuenten que con café, música y un balcón improvisado la vida pueda ser mucho más feliz... pero así era para mí.

Las cosas han cambiado mucho en este tiempo, el primero que vivió ahí ahora se encuentra en otro lugar, las paredes tienen dibujos y ese papel tapiz ah caído por completo, ya no existe tal banda, los muebles se movieron de lugar, ya no hay un reloj congelando el tiempo y nueva gente habita el sitio, siguen siendo amigos... pero parece que ya no podré estar a solas en ese balcón... al menos no sintiendo esa tranquilidad mientras la mente divaga.

Y siendo sincero tendré que recordar que un día deje mis llaves sobre la mesa, que abandoné el sitio antes que el a mí y que estrictamente hablando no fue mi casa, pero un día sentí como se lo fuera...


.:continuamos caminando:.

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