-Aquella carta al Nonato que seguramente en algún rincón de tu casa aun existe
-Que muy a pesar de haber perdido un brazo en aquel accidente te hayas levantado tan pronto, argumentando que de todo el piso eras la única persona que podía levantarse de cama con sus propias piernas... por que gracias a ti se que la mayoría de las limitantes, son las que uno mismo se impone.
-Recuerdo la época que jugabas soccer en aquellos extensos campos donde podía volar una cometa o indagar sobre los animales que había entre la tierra, lo recuerdo por los trofeos que traías a casa.
-Guanajuato con todo y sus bebidas rojas que tanto me llamaban la atención, callejones llenos de historias y noches donde puedes observar a las miles de estrellas.
-La primera vez que entre a una fundidora de acero y mi admiración ante calderas incandescentes, mi fascinación por ver metal al rojo vivo fluyendo como agua... esto es cosa no me canso de observar, sabiendo que no muchos podrán ver este espectáculo con propios ojos.
-La convivencia que de pequeño tuve con "los cargadores", gente sencilla y bromista... seguramente escucharé más de una carcajada si menciono el incidente con el gas lacrimogeno.
-La sonrisa que me produce recordar el día que rompí las leyes de gravedad y salí volando unos cuantos metros antes de caer accidentadamente contra el piso.
-Pienso en esa vez que una llamada te notificó que tu camioneta se había volcado en plena autopista, perdiendo tanto el material como el vehículo, después de un largo día regresaste a casa, los que trabajaban contigo venían cabizbajos por la perdida económica que aquel accidente en el que se vieron involucrados representaba para ti... pero lo que realmente recuerdo fueron tus palabras "yo de lo que estoy agradecido es que ustedes estén con vida, lo otro ya veremos como resolverlo después... pero hoy vamos a dar gracias a Dios y festejar que ustedes siguen aquí"
-Dentro de las peores experiencias que tengo memoria es sobre el día que tu amigo murió desangrado frente a tus ojos y todo lo que esto conllevó, la desolación en tu mirada cuando por fin llegue al lugar, no te voy a negar que me sorprende como es que nuevamente te levantaste de aquel golpe.
-Que me haz enseñado el valor del trabajo.
-Tus carcajadas cuando al pasar por una termoeléctrica vi las grandes columnas de vapor elevandose por los cielos y como un pequeño de aproximadamente 6 años solo pude exclamar "Una fábrica de nubes"
-El viaje a Veracruz donde "trabajamos" hasta el cansancio.
-Un detalle curioso es que si sales a la calle, en algún momento algún rostro conocido se cruzara en tu camino.
-No te lo voy a negar... tal parece que te encantan las experiencias fuertes, apenas vas saliendo de un infarto y ya estas metido en la siguiente jajaja

Para cerrar esta entrada voy a citar una frase de Mark Twain que hace algún tiempo leeí y movió cosas aquí dentro...
"Cuando yo tenía catorce años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los veintiuno, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años."
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